
El retrato de Ana de Cléveris de Hans Holbein el JovenEl retrato de Ana de Cléveris de Hans Holbein el Joven
Ana de Cléveris, princesa alemana del siglo 16
Esta mujer que nos mira de frente, impasible, sobre un fondo azul abstracto es la princesa alemana Ana de Cléveris (1515-1557). Este retrato es obra de Hans Holbein el Joven (1497/98-1543), uno de los pintores alemanes más destacados del Renacimiento. Dicho artista llegaría a ser pintor oficial de Enrique VIII de Inglaterra (1491-1547).

En busca de una nueva reina de Inglaterra
El rey Enrique VIII es tristemente recordado por por el destino desafortunado que impuso a varias de sus seis esposas. En 1539, siendo viudo, mandó a su pintor oficial, Hans Holbein, al castillo de Düren, en el Imperio germánico, para que retratara a las hermanas Ana y Amalia, princesas de Cléveris, puesto que se planteaba casarse con una de ellas. Enrique VIII eligió a Ana y la boda se celebró el 6 de enero de 1540, pero a los pocos meses el soberano repudió a su joven reina.
¿Es cierto que Holbein pintó el cuadro del Louvre en Düren, delante de la princesa? Eso se creyó durante mucho tiempo debido al material del soporte, un pergamino, que es flexible y fácil de transportar. Sin embargo, parece más bien que pudo pintarlo, a partir de un boceto, al volver a su taller de Londres.

Una obra restaurada y redescubierta
En 2021, el Departamento de Pintura del Museo del Louvre tomó la decisión de restaurar esta obra, que estaba oscurecida y amarillenta por las capas de barniz aplicadas a lo largo de los años: ya no se distinguían con claridad los detalles ni los colores. La restauración se efectuó en el Centro de Investigación y de Restauración de los Museos de Francia (C2RMF). El C2RMF acompaña y guía, con sus estudios científicos, el trabajo de los restauradores, en este caso Annie Hochart-Giacobbi y Jim Poncelet. El proceso ha permitido redescubrir la extraordinaria luminosidad de esta obra maestra de Holbein el Joven.

Detalles reveladores
En la banda que la princesa lleva en la frente se lee “A BON FINE”, un lema que encontramos a menudo en los retratos realizados para alabar a los nuevos esposos, en particular en el atuendo de la novia. En la parte derecha del tocado, un broche muestra a dos novios cara a cara. Todos esos detalles hacen alusión al matrimonio de Ana y Enrique VIII.
