
Los cuatro cautivos de Martin Desjardins Los cuatro cautivos de Martin Desjardins
El monumento real de la plaza de las Victorias
Los grandes cautivos de bronce del patio Puget rodeaban originalmente el pedestal de la estatua pedestre de Luis XIV (rey de Francia de 1643 a 1715) que se hallaba en en la parisina plaza de las Victorias. Son obra de Martin Desjardins, nombre afrancesado de un eminente escultor de la época de origen holandés, conocido ya por la decoración del Hôtel Salé (actual Museo Picasso de París).
Quien encargó el conjunto monumental en 1679 fue un particular, François d'Aubusson, duque de La Feuillade y mariscal de Francia, que se había distinguido en las campañas militares del Franco Condado y Sicilia. Hábil cortesano, el duque tuvo la idea de erigir un monumento grandioso a mayor gloria de su soberano. Para que le sirviera de marco, propuso a la ciudad de París la apertura de una vasta plaza, cuyo proyecto encargó al arquitecto Jules Hardouin-Mansart. El nombre de plaza de la Victorias fue un homenaje al éxito de Francia en la guerra franco-neerlandesa, concluida precisamente en 1679 con los tratados de Nimega. El monumento se inauguró en 1686.

La estatua del rey Luis XIV y su pedestal
La estatua de bronce dorado del rey, pedestre (es decir, de pie y no a caballo), presidía el conjunto. Luis XIV estaba representado en traje de coronación, dominando a un Cerbero (perro de tres cabezas), con trofeos de armas y coronado por una Victoria alada. Las palabras «Viro immortali» (Al hombre inmortal) acompañaban a la imponente efigie, de dimensiones considerables (unos cinco metros de altura). Durante la Revolución francesa, la estatua fue derribada y fundida.
No obstante, se conservan las cuatro grandes placas rectangulares en bajorrelieve que adornaban la parte superior del pedestal de la escultura, además de los medallones destinados a los grandes pilares de iluminación de la plaza. Esos bajorelieves de bronce representan las hazañas del reinado de Luis XIV, batallas militares y grandes logros, y se exponen en el patio Puget del Louvre, igual que los cautivos.
Dentro de este proyecto de realidad aumentada se ha hecho un trabajo de reconstrucción del aspecto de la estatua desaparecida y su pedestal. Se trata de una interpretación artística, concebida a partir de representaciones gráficas y descripciones escritas. La escala se ha adaptado ligeramente para permitir la reconstrucción virtual en el patio, en consonancia con la museografía existente.

Los cautivos, vestigios espectaculares
Los cautivos, figuras de bronce más grandes que el tamaño natural que estaban situadas a los pies del rey, simbolizaban las cuatro naciones cuya derrota se certificó en 1679 con los tratados de Nimega. Cada uno de ellos representa una edad del hombre y un sentimiento distinto frente al cautiverio.
España es un joven imberbe de larga melena briosa. El cuerpo desnudo y erguido, y el rostro y la mirada levantados hacia el cielo indican esperanza. El Imperio (el Sacro Imperio Romano Germánico) es un anciano barbudo, ataviado con una túnica antigua. Su cuerpo, con la cabeza gacha, se pliega con un abatimiento resignado. Holanda es un hombre todavía joven de rasgos masculinos y barba corta. El cuerpo desnudo a punto de dar un salto, el hombro echado hacia delante en actitud desafiante y el rostro feroz indican que se rebela. Brandeburgo es un hombre maduro, vestido como un bárbaro antiguo (al estilo de los prisioneros dacios de la Colección Farnesio, mármoles antiguos muy apreciados por los artistas). La mano que aferra el manto, el hombro derecho caído y el gesto contraído expresan dolor.
Durante la Revolución francesa, se perdonó a los cautivos, considerados víctimas del poder absoluto, y se rompieron las cadenas que los aprisionaban. En 1790 se trasladaron al Louvre. Posteriormente se instalaron en los Inválidos (1804-1962) y más tarde en el parque del castillo de Sceaux, hasta volver al Louvre en 1992.
