Pasaporte sanitario

De conformidad con las últimas medidas adoptadas por el gobierno francés, todos los visitantes mayores de 12 años y dos meses deberán presentar un pasaporte sanitario.

La pintura italiana en perspectivaLa Gran Galería

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La Gran Galería Sala 710, ala Denon, planta 1

La Gran Galería es uno de los lugares más emblemáticos del Louvre desde la transformación del palacio en museo y cuenta con una larga historia. En ella, se expone hoy la formidable colección de pintura italiana del museo, una de las más importantes y de mayor calidad del mundo.

Una galería emblemática

Decenas y decenas de cuadros que se suceden hasta donde alcanza la vista, en un entorno arquitectónico majestuoso… A finales del siglo 16 se construyó la Gran Galería para unir los dos palacios de los reyes de Francia: el Louvre y las Tullerías. Tras la Revolución francesa de 1789, esta fue una de las primeras partes del palacio abiertas al público cuando el Louvre se transformó en museo. Es un lugar cargado de mucha historia que, en la actualidad, encarna la imagen misma del museo.

Una galería a la "orilla del agua"

Enrique IV llevaría a cabo grandes obras en el Louvre a partir de 1595, apenas llegado al trono. Su objetivo: convertirse en uno de los grandes soberanos constructores y asentar, así, su poder. Para transformar el viejo palacio de los reyes de Francia en un lugar más amplio y majestuoso, decidió crear un gran conjunto arquitectónico uniendo el Louvre con el elegante palacio de las Tullerías (hoy desaparecido), que la reina Catalina de Medici había ordenado construir unas décadas antes.

El principal elemento de esa empresa, que se conoce como “Gran Proyecto”, fue una inmensa galería que discurriría junto al Sena: la galería “a la orilla del agua”. Este gigantesco edificio, construido en particular por los arquitectos Louis Métezeau y Jacques Androuët du Cerceau, llevaba de un palacio al otro y medía en aquel momento 460 metros de largo. Por entonces, ¡el mayor de Europa!

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La Gran Galería Sala 710, ala Denon, planta 1

Un lugar dedicado a las artes

Sabemos que cuando Luis XIII era niño venía a jugar a esta larga galería. Una vez en el trono, prosiguió con las obras iniciadas por su padre, Enrique IV. En 1641 confió la decoración de la galería al pintor Nicolas Poussin, aunque el proyecto quedó inacabado.

Durante el reinado de Luis XIV, el primer piso de la vasta galería se convirtió en espacio de exposición para las obras de los miembros de la Real Academia de Pintura y Escultura. Esta decisión seguía cierta lógica, ya que la planta baja albergaba, desde tiempos de Enrique IV, los talleres y las viviendas de los artistas protegidos por el rey. También tenían lugar en la galería determinados actos importantes, como la ceremonia del toque real, en la que el soberano tocaba las escrófulas, es decir, los ganglios infectados de los enfermos. Se creía que con ese simple contacto el rey podía curar.

El san Sebastián de Mantegna

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Donde todo empezó

La idea de convertir la Gran Galería en un espacio de exposición para los cuadros de las colecciones reales surgió durante el reinado de Luis XVI. El proyecto se confió al pintor Hubert Robert. Este fue el origen del futuro museo, que vería la luz durante la Revolución francesa, concretamente el 10 de agosto de 1793, cuando el Louvre abrió al público con el nombre de Museo Central de las Artes de la República, dentro de la Gran Galería. Este lugar, que siempre había estado dedicado a las artes, acabaría albergando por entonces la colección de pintura.

Durante el Primer Imperio, los arquitectos Percier y Fontaine recibieron el encargo de decorar y reestructurar la Gran Galería del museo, entonces rebautizado como Museo de Napoleón, para crear un entorno más majestuoso. La dividieron en nueve tramos estructurados gracias a unas elegantes columnas que sostenían arcadas.

Una iluminación natural

Para poder admirar en buenas condiciones tan extraordinaria colección, se decidió instalar una iluminación cenital, es decir, mediante techos acristalados que dejaban pasar la luz natural. El arquitecto de Napoleón III, Hector Lefuel, perforó la bóveda para instalar esa cristalera. La luz natural, difundida uniformemente, evitaba así los reflejos en los cuadros.

En la actualidad, en las paredes de la Gran Galería se suceden obras maestras de los mayores nombres que ha dado la pintura italiana: Mantegna, Rafael, Leonardo da Vinci, Arcimboldo, Caravaggio… y muchos otros.

Obras destacadas

  • Andrea Mantegna, San Sebastián

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