Una pirámide como símboloEl patio Napoleón y la Pirámide

illustration

En el centro del patio Napoleón se eleva la Pirámide del Louvre, un gran reto arquitectónico que se ha convertido en todo un símbolo del museo. Es tan solo la punta del iceberg de un proyecto colosal: el Gran Louvre, que modernizó el museo en la década de 1980.

¡Una entrada monumental en forma de pirámide! Hizo falta toda la audacia del arquitecto chino-estadounidense Ieoh Ming Pei para atreverse a transformar el centro mismo del palacio. Su espectacular creación convirtió el Louvre en uno de los escasos museos con una obra de arte como vestíbulo de entrada. Retrocedamos hasta los años ochenta para recordar esta increíble metamorfosis.

El Gran Louvre

Imagínate un Louvre sin la Pirámide, sin las galerías del subsuelo y sin acceso al ala Richelieu (ocupada entonces por el Ministerio de Finanzas). En el patio Napoleón, en la ubicación actual de la Pirámide, había dos plazas creadas en el siglo 19 por Hector Lefuel, arquitecto de Napoleón III, y... ¡un aparcamiento para los coches! El Louvre de los años ochenta era, así pues, muy distinto del museo de la actualidad. Aunque el número de visitantes aumentaba constantemente, el museo parecía cada vez menos adaptado para acogerlos. El proyecto del Gran Louvre tenía que responder a dos objetivos considerables: modernizar las instalaciones y ampliarlas. 

Ieoh Ming Pei, que tenía ya en su haber las ampliaciones del Fine Arts Museum de Boston y la National Gallery of Art de Washington, fue elegido en julio de 1983 arquitecto del proyecto, que tenía el apoyo del presidente de la República Francesa, François Mitterrand. Pei concibió un vestíbulo central subterráneo que permitía acceder directamente a las tres alas del Louvre y que revolucionó la circulación por el interior del museo. Esa entrada monumental adquirió la forma inesperada de... una pirámide.

¡Y eso no es todo! En el contexto del Gran Louvre, Ieoh Ming Pei se encargó de los nuevos espacios museográficos del ala Richelieu y de los depósitos subterráneos destinados a las colecciones, pero también de todas las zonas del subsuelo necesarias para acoger a los visitantes: el auditorio, la taquilla, los cafés, los restaurantes, las librerías... Una galería comercial debía permitir incluso el enlace bajo tierra con la estación de metro más cercana.

Una pirámide polémica

La gigantesca construcción fue objeto de numerosos debates y polémicas. Sus detractores la censuraban por ser una "obra faraónica". La Pirámide fue blanco de todas las críticas. A pesar de todo, Ieoh Ming Pei sumó su nombre a la larga historia de los transformadores del Louvre. Su proyecto respetaba los grandes ejes del palacio y la geometría del conjunto, al tiempo que daba lugar a una estructura lo más transparente, luminosa y aireada posible... Un auténtico desafío técnico resuelto con maestría. Él mismo aseguraba: "Mi labor ha sido más de paisajista que de arquitecto. Me he inspirado en Le Nôtre más que en ningún otro. La geometría del módulo que pauta la Pirámide es francesa". La estructura se basa en formas sencillas, el cuadrado y el triángulo, que se multiplican en el espacio del patio. Reaparecen en el diseño de los estanques que rodean la Pirámide y también en el pavimento del patio.

Después de cuatro años de obra, y de la intervención de empresas especializadas en aparejos de barcos para construir el armazón metálico, la Pirámide se inauguró a lo grande el 29 de marzo de 1989. Pasó a ser el gran símbolo del Louvre.

Serie web

La Pirámide, el gran folletín del Louvre

¿Sabías que...?

Un cristal de una transparencia absoluta

La Pirámide en cifras

Una pirámide puede ocultar otras...

Una perspectiva real

Seguir explorando…

Las artes del islam

El patio Visconti - Planta -2 cerrada

Un jardín real abierto al público

El jardín de las Tullerías

Explorar