Debido a las altas temperaturas que se prevén a partir del 21 de junio, les aconsejamos adaptar el ritmo de su visita y tomar medidas para combatir el calor: tómense su tiempo, vengan con ropa ligera e hidrátense bien. Ver información en: www.info.gouv.fr/risques/canicule-et-vagues-de-chaleur  

Les informamos que es obligatorio reservar las entradas con antelación para poder acceder al museo. Esto permite garantizar una visita en condiciones óptimas. 
Por motivos de conservación, es posible que algunas salas permanezcan cerradas en caso de calor extremo. 

Gracias de antemano por su comprensión.

El interior de un palacio asirio

Los misterios del ala Richelieu

Patio Jorsabad Sala 229, ala Richelieu, planta 0

El patio Jorsabad

Estos grandes toros alados con cabeza humana son genios protectores que vigilaban la entrada el palacio de Sargón II. 
En el siglo 8 a. C., el Imperio asirio dominaba Oriente Próximo desde Asiria, en el norte del actual Irak. El rey Sargón II decidió trasladar la capital a Dur-Sharrukin, hoy Jorsabad, cerca de Mosul. Allí hizo construir una vasta ciudad y un inmenso palacio. 
Aquí se evoca uno de los patios de ese palacio. En los relieves de las paredes, originalmente pintados, vemos escenas de corte, campañas militares y figuras protectoras, como el héroe legendario Gilgamesh, que somete a un león entre los brazos.
A la muerte de Sargón, su hijo trasladó la capital a Nínive. Dur-Sharrukin quedó inacabada y se abandonó progresivamente. No se redescubrió hasta el siglo 19, gracias a unos arqueólogos franceses.

El toro de cinco patas

Sí, sí. Lo has visto bien... ¡Tienen cinco patas! Esto hace que parezcan estar inmóviles y en movimiento al mismo tiempo. Entre las patas, una inscripción recuerda la obra del rey Sargón II y maldice a quien atente contra su palacio…