Galería Campana Un recorrido por el universo de las vasijas griegas - Cerrado temporalmente

En esta larga sucesión de nueve salas a la orilla del Sena, miles de vasijas ofrecen una panorámica muy completa de la cerámica griega antigua. La galería lleva el nombre del marqués Giampietro Campana (1807-1880), cuya colección fue una de las más prominentes de la Europa del siglo 19. Actualmente está organizada en tres espacios: una sala introductoria (659), tres salas de estudio (656-658) y un recorrido cronológico en cinco salas.
La galería Campana se encuentra cerrada actualmente. Rogamos disculpen las molestias ocasionadas.
El marqués Campana, una figura extravagante
El marqués Giampietro Campana (1807-1880) reunió una de las colecciones privadas más importantes de Europa. Estaba formada por miles de objetos antiguos, pero también numerosas obras italianas de distintas épocas. De hecho, el marqués Campana pretendía componer un conjunto representativo de la producción artística de toda Italia. Desde un principio, adquirió numerosísimas obras y llegó incluso a organizar él mismo excavaciones arqueológicas.
Sin embargo, esa pasión tenía un coste que no soportaron ni su fortuna ni sus ingresos como director del Monte de Piedad de Roma. En 1857, el marqués fue detenido por malversación de fondos. Su colección fue confiscada y puesta a la venta. Acudieron numerosos aficionados procedentes de toda Europa, entre ellos el zar Alejandro II y el emperador Napoleón III. Este último adquirió con sus fondos personales la mayor parte de la colección: miles de obras de la Antigüedad y centenares de pinturas italianas. Y mandó exponerlas en los museos franceses, en especial en el Louvre y en el Petit Palais de Aviñón.
La organización de la galería a lo largo del siglo 19
Antes de acoger la colección Campana, estas salas eran ya espacios de exposición desde 1819. Reacondicionada por el arquitecto Pierre Fontaine, la "galería a la orilla del agua" se dotó de techos pintados con escenas históricas entre 1825 y 1833. La galería Campana se inauguró en 1863, renovada por Hector Lefuel, para albergar en elegantes vitrinas murales la colección del marqués. Gracias a esa aportación excepcional, el Museo del Louvre pasó a ocupar el primer lugar en el terreno de la cerámica antigua.
Unos techos cargados de historia
Lefuel decidió conservar los techos pintados entre 1828 y 1833. Su temática general se adaptaba a la nueva función de la galería: el mecenazgo de los reyes de Francia. Vemos a los soberanos más conocidos representados como protectores de las artes: Carlomagno, Luis XII, Francisco I, Enrique IV, Luis XIII, Luis XIV... e incluso el general Bonaparte gracias a La expedición de Egipto, que evoca la campaña militar y también las investigaciones científicas y artísticas.

La galería en la actualidad: entre tradición e innovación
La renovación museográfica efectuada en 2022-2023 aúna el respeto a las tradiciones que determinan la marcada identidad del espacio con la necesidad de introducir avances técnicos, científicos y pedagógicos. La innovación más patente es la creación de una gran sala temática a modo de introducción al recorrido.
La sala 659: un espacio de introducción a las vasijas griegas y a la galería Campana

Esta sala de introducción a la galería Campana presenta las vasijas griegas en función de tres aspectos: las formas (la vasija es un objeto de la vida cotidiana), las técnicas (¿cómo se hace y cómo se pinta una vasija griega?) y las imágenes, de una riqueza sin parangón, que nos adentran especialmente en el mundo de la mitología griega. Se trata de una sala pedagógica con una disposición espectacular de las piezas. Cuenta con un dispositivo táctil sobre las formas y con otro multimedia sobre los mitos, con lo que ofrece claves para entender y apreciar la cerámica griega, además de invitar a continuar con la exploración del resto del recorrido.
La galería Campana
Las salas de estudio (656-658)

Las salas de estudio, cerradas en 2003 para servir temporalmente como depósito, dentro del plan de prevención contra la crecida del Sena, ofrecen una presentación condensada de las colecciones, organizadas según criterios cronológicos y tipológicos (por formas). Equipados con mesas de consulta, estos espacios, accesibles a todos los públicos, se reservan los martes para los investigadores.
Las salas cronológicas

Las salas 655-651, que deben visitarse en ese sentido para respectar el orden cronológico, plantean un recorrido por un milenio de historia (del siglo 10 al 1 a. C.) que incluye obras maestras y objetos fabricados en serie, organizados por época y centro de producción. ¡Una auténtica enciclopedia!
Las vasijas expuestas dan fe de los avances técnicos: la utilización del torno de alfarero, en especial del torno rápido, permitió crear formas regulares. Gracias al perfeccionamiento de los hornos, aumentó el dominio de la cocción. Así fue como los alfareros pudieron obtener esos negros intensos que fueron la gloria de la cerámica griega. Las decoraciones vivieron también grandes evoluciones. En un principio, eran geométricas; luego, fueron apareciendo paulatinamente figuras animales y humanas, hasta acabar presentando auténticas escenas que relataban mitos, combates o momentos de la vida cotidiana.
Además de la renovación de la iluminación del espacio, que transforma radicalmente la experiencia de visita, la introducción de un mapa expuesto en una alcoba situada entre las salas 655 y 654 permite visualizar la dinámica de los intercambios, además de localizar los puntos de producción y de descubrimiento, dos elementos esenciales de las cartelas.
Obras destacadas
¿Sabías que...?
Las vasijas sorpresa
La cerámica griega nos adentra también en un universo lúdico repleto de juegos visuales y de palabras (ver la sala 659, vitrina 1). Los alfareros creaban asimismo "vasijas sorpresa". El sátiro bebedor (sala 654, vitrina 14, núm. inv. CA 454) es un vaso comunicante: el líquido introducido en el recipiente principal que sostiene el bebedor se distribuye por la base y el personaje. Los dos orificios de la cabeza y la espalda de la figura sirven para activar la vasija: el agua escondida gracias a la presión de los dedos se libera cuando el aire, al penetrar por los agujeros, la empuja hacia el recipiente para beber, ¡tal vez a riesgo de salpicar al comensal al que se le ofrece!

¿Sabías que...?
El "milagro" de la cocción
A pesar de que la gama de colores fuera, con algunas excepciones, bastante limitada, las vasijas griegas ofrecen un aspecto muy tornasolado que se debe a la cocción. Esta era una etapa esencial de la fabricación de la vasija: le confería cualidades como la resistencia y la impermeabilidad. Asimismo, la cocción en tres fases, que los alfareros griegos dominaban a la perfección, revelaba las decoraciones gracias al contraste entre la pintura negra (una arcilla utilizada como ornamentación) y el color claro y natural de la arcilla. El contraste es especialmente marcado en las producciones de Atenas (áticas): en las vasijas de figuras negras, estas se dibujan con ese color sobre el fondo claro de la pieza; en las vasijas de figuras rojas, estas destacan con ese color sobre el fondo negro de la pieza.

¿Sabías que...?
El rostro de Europa
Según la mitología griega, Europa era una joven a la que el dios Zeus amaba, y a la que raptó —transformado en toro blanco—, para llevársela al continente que acabaría recibiendo su nombre. Cuando se creó el euro, el Banco Central Europeo buscaba un rostro de Europa para las marcas de agua de sus billetes y el Louvre propuso el de una crátera realizada hacia el 360 a. C., que acabaría gustando, y que hoy podemos ver impresa en ellos.

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